
Luego de dar todo por nada, luego de querer, creer, sin arrepentimiento, nada queda. Pues porque no se da para recibir, se da para ayudar. En el momento de ayudar, valen más los demás y son primeros los demás que uno mismo.
No todos son de roca, no todos nacen con ese don, no todos sobreviven sin unas gracias, no todos se dejan de últimos en su lista. Aunque si a todos les llega el momento, en el cual, tenemos que ayudar a otra persona, sea, porque la persona no los pida o porque simplemente queremos hacerlo.
Según como decían nuestros familiares ya difuntos, todo lo bueno que hacemos en la vida se te devolverá en algo bueno. ¿Llegamos a soportar, a esperar ese algo bueno que vendrá? Algunos sí, otros se cansan de que la gente los utilice y ni un gracias les den, pero al final del día, te das cuenta de que hay alguien que siente lo mismo que tu y vive con eso.
Ahora, no tiene nada de malo, cansarse y pedir un gracias o pedir que cuando necesites ayuda alguien esté para ti, pues como humanos necesitamos, aunque sea, alguna vez de otro.
Es decepcionante que a una persona, que le importan tanto los demás y que jamás pide nada a cambio, nadie la ayude o esté para ella, cuando lo necesita. Pobre, pues no lo pedirá, ni lo tendrá; pero al mismo tiempo, que bien por ella, porque recibirá ese algo bueno que te devuelve la vida.
Talvez esa persona, será la que te salve la vida algún día.
Abril Masó
No hay comentarios:
Publicar un comentario